La idea tonta es esa idea que se quedaba detrás del filtro cuando estaba diseñando. La descartaba a menudo porque me parecía usual, o demasiado sencilla para que tuviese éxito.
¡Error!
Si algo he aprendido de las aplicaciones móviles es que la más sencilla o más original lleva todas las de ganar, a diferencia de algunas que han requerido horas y horas de programación+optimización. A diferencia de otros proyectos, como el desarrollo de las aplicaciones no requiere una gran inversión de capital, los desarrolladores producen sin tapujos y nos llenan Apple Store y Android Market de ideas tontas. Y hay que tomarlas en serio, porque tienen éxito.
![]() |
| Die potato! |
Así encontramos entre las "ideas tontas" a aquel tipo que se dedicó a coleccionar sonidos en botones de colores o a aquel que cogió el móvil y lo chasqueó como un látigo creyéndose Harrison Ford, pensando que tal vez que no debería ser muy complicado decirle al acelerómetro que cada vez que detectase un movimiento brusco, hiciera el ruido del látigo.
![]() |
| El autor lo describe como "lo último en aplicaciones motivacionales para trabajar. No hay nada más motivacional que un látigo. |
O tal vez se lo dijo a su colega nobel informático, que lo tenía al lado...
Lo que quiero decir en esta entrada es que tal vez es hora de creer que un concepto muy común o muy asentado, puede funcionar muy bien en otro ámbito. Podemos innovar a partir de modelos ya existentes.
¿Y esta es la entrada de hoy?
Si, ya os traeré en los próximos días unos ejemplos muy curiosos de modelos de negocio.
Un saludo, tarteros.


No hay comentarios:
Publicar un comentario